Verdad y compromiso

La guerra es la negación del otro. Implica desproveerlo de su humanidad, de sus motivaciones, deseos y pulsiones, y decidir que debe morir. Un proceso en el cual la mayoría de los periodistas suelen quedar cautivos, ya que cualquier intento de abogar por la conciliación, por el diálogo, por desvelar las verdaderas intenciones del poder (casi siempre el negocio de las armas y la lucha por los recursos naturales), es interpretado, en los momentos de efervescencia patriótica y belicista, como un ultraje, como una traición.

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