Archivos de la categoría ‘Momentos telúricos’
tarde de verano
El sol centellea en las hojas del ameneiro y sus ramas susurran mecidas por el viento. Escucho un esquilón cercano, diapasón de esta tarde de rumiantes.
Otra vez ha vuelto a sucederme
Los cinco primeros días transcurrieron muy deprisa: las contracciones, el parto con un pequeño susto incluido, tenerla por primera vez en brazos, los ojos hinchados, la piel roja, el hospital, las visitas, los resultados del APGAR, el miedo a que algo salga mal, viajes hospital-casa-hospital, las curas del ombligo, los pañales talla 1, las fotos del móvil y una fortuna en MMS, los parecidos, y un montón de cosas más.
Llegó el sexto día y juego con sus manos, me mira, hipa y saca un poquito la lengua, y entonces… entonces todo se detiene mientras sus dedos largos y arrugados comienzan, muy despacio, uno a uno, a cerrarse sobre mi índice, atrapándome.
Definitivo, irremisible, otra vez, y para siempre.
Viendo llover
He estado fuera un rato, viendo la lluvia en sus múltiples manifestaciones: las gotas reventando sobre el techo de mi coche, un charco de barro grande formándose a pocos metros, cortinas de agua haciendo borroso el paisaje, y sobre todo el ruido constante y el olor especial de la tierra mojada.
Hoy es Navidad, hoy es otoño en Diciembre. Mañana volveré al trabajo, dentro de 1 mes mi pareja cumplirá años, dentro de 3 volveré a ser padre, hace 6 años vivía con otra mujer, hace 12 aún vivía en mi ciudad natal, hace 38 años era yo el bebé que hacía reír a todos en la cena de Navidad y ayer era mi hija el centro de todas las miradas.
Son cosas que uno piensa viendo la lluvia, unas pocas fechas sin pretensiones estadísticas que quizá dibujen un mapa emocional disperso.
Nada que añadir
No estaba entendido lo que me decía. Al final tuve que preguntarle a dónde quería llegar
- “La radio no funcionó” – me contestó.
Entonces entendí que era su sobrina y que ya sólo era cuestión de unos días. Nos miramos durante unos segundos, incapaces de añadir nada más.
A partir de ese momento sólo pude pensar en volver a casa y enroscarme como un perro con mi hija en el regazo, rogándole a Dios o Naturaleza o Potencia Ignota que a mí, que a mí no me pase.
Última bocanada de aire
Desciendo y entro en el Puente Pasaje que me regala, otra mañana, un cielo añil, la espalda de las nubes incendiadas por el sol, el espejo de la ría y el pinar de Santa Cristina reflejándose en él… acompañado por guitarras como motosierras, me dirijo, con decisión, hacia otro día de mierda.
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Pensar vs. escribir
Te juro que la frase era perfecta. Ayer mismo.
Fue formándose mientras transitaba en un punto perdido entre el sueño y la vigilia, tan fluidamente, una sola frase que describía la escena y mis emociones, de aquel momento en que mi pequeña me retuvo a su lado por el sencillo método de apoyar la punta soñolienta de sus dedos en la mejilla, garantizándose mi presencia y su sueño, haciendo que saliésemos tarde y que llegase tarde.
Te juro que la tenía. Pero algo ha pasado, de nuevo, por el camino y ahora no soy capaz de recordarla.
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Dolorosas precipitaciones de ayer
A veces el Universo parece conspirar en nuestra contra, y otras insiste en susurrarnos mensajes al oído, para despertarnos o para hacernos daño.
DeLuxe: Los jóvenes mueren antes de tiempo
Orsai: Encuentro con un caradeforme (119)
“Lo peor de toparnos con un caradeforme es que nos obliga a ver, en el
reflejo de sus ojos, nuestra propia y acelerada deformidad. Por primera
vez.Yo también era un niño en tu memoria, Agustín. Yo también tenía la vida por delante y buscaba tu sonrisa, de una punta a la otra del salón de música. Yo recuerdo tu teléfono cuando tenía cuatro cifras, y la voz de tu papá, que estaba vivo y no agonizaba con dolor, del otro lado de la línea. ¿Por qué no haber dejado las cosas así, compañero? Ahora, que se me ha pasado la rabia del todo, lamento en lo más profundo de mi corazón que, desde anoche y para siempre, nos hayamos convertido en dos hombres repugnantes.”
Y de postre en el coche, vuelta a casa, Corrientes circulares en el tiempo
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Houellebecq
Es cierto
Es cierto que este mundo en que nos falta el aire
sólo inspira en nosotros un asco manifiesto,
un deseo de huir sin esperar ya nada,
y no leemos más los títulos de diario.
Queremos regresar a la antigua morada
dónde el ala de un ángel cubría a nuestros padres,
queremos recobrar esa moral extraña
que hasta el postrer instante santifica la vida.
Queremos algo como una fidelidad,
como una imbricación de dulces dependencias,
algo que sobrepase la vida y la contenga;
no podemos vivir ya sin la eternidad.
Tomado prestado, sin pedir permiso, de aquí
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HUGGING BEARS
Originally uploaded by Mr.Stephenchan.
Pienso en cuando Martina camine, la veo dando pasos inseguros, corriendo hacia cualquier cosa que le llame la atención y quiera investigar, volviéndose hacia mí o hacia su madre, buscando el equilibrio entre experimentación y seguridad.
Se me acaban de acumular varios millones de sensaciones en los lacrimales. Gracias a ella envejecer ya no me asusta tanto. Debe ser así para que ella crezca, pienso.
Entiendo mi destino. He decidido comunicarme de otro modo con mi vida, que ya no me resulta… eso… inaceptable.
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