Archive for 26 abril 2006|Monthly archive page

Debo ir más atento a conducir

Soy un privilegiado; todas las mañanas, camino del trabajo, remonto en sentido contrario el atasco de entrada a la ciudad… mientras yo salgo de ella. Veo los Clios oxidados y los flamantísimos A3 con la primera puesta y los conductores cabreados. Mientras los bordeo y circulo a 60-80 km/h, me río un poco de ellos y canturreo la música que va sonando. Los veo avanzar a poquitos, en procesión, como aquel anuncio (qué viejo soy) de Renfe en Semana Santa, ambientada con unos tambores y trompetas dramáticas.

Hace sol al salir de la ciudad: una luz dorada que se refleja en las aguas de la ría y me deslumbra al enfilar hacia el Pasaje. Entrecierro los ojos y disfruto de los brillos dorados sobre el agua. Siempre pienso en parar el coche y hacer una foto: imposible. “Otro día vengo andando hasta aquí con la cámara”: nunca.

Al entrar en el Pasaje el sol se va ocultando sobre la bruma de todas las mañanas que escupe la ría. Primero se convierte en un disco de luz, de bordes nítidos y que puede mirarse directamente, que enciende la bruma y la tiñe de luz. El efecto es un tanto fantasmal. Otro pensamiento foto siempre olvidado al minuto.

Cruzo el Pasaje y ya es otro mundo: la bruma ha vencido al sol que ni siquiera es un reflejo: ha sido comido por el gris, que me acompaña hasta la puerta del trabajo. Un nuevo aburrido día comienza.

Callejón de las 7 calles


Originally uploaded by _maka_.

No reconozco cuál es… pero cuántas veces lo habré recorrido de joven, por la noche, muy borracho… buscando diversión y sexo (ajá, sólo lo primero)…

Callejones nocturnamente tenebrosos, apestosos de orines, ruidosos, en los que buscaba cumplir el Destino Infinito que ¿todo? joven espera… hasta que ya no es tan joven y decide no esperar… no, no lo decide, simplemente se olvida de hacerlo.

Pasillos dimensionales entre antro y garito, muy aptos para sucesos irracionales, encuentros, y alivios comunales de vegija.

Fin, fin de semana en el que escapas de casa, convertido en "habitante de la noche", dejando de ser tú, hijo de… y de…, para ser… ese que busca y no encuentra. Ritos alcohólicos, bromas, miradas de soslayo "Esa, esa me pone. La recuerdo de aquel otro sitio ¿Me ha mirado?". Esperanzas de antes del vómito, pincho de tortilla y retirada.

Y como el marinero de Mishima pierde la gracia del mar y se vuelte mortal y encuentra quien lo acabe matando.

Fin de las vacaciones

¡Qué bien se está sin trabajar!

Al menos nos queda este blog para liberar ciertos humores malignos en los que flotan mis órganos internos…

Letanía

Repite mil veces una palabra para que pierda su sentido… y su importancia

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Mundo interior

El mundo interior de cada uno parece componerse de todas aquellas cosas que nos pasan por la cabeza y nos da verguenza compartir con los demás…. porque podemos llegar a ser tan infantiles, y tan ilusos en nuestros soliloquios.

Una vez leí en algún sitio "todos hemos imaginado alguna vez, sentados en la taza del WC, que nos hacían una entrevista para la TV". Yo sí. Y cuántas veces he soñado que lograba cosas imposibles y muy muy fuera de mi alcance… con toda la naturalidad del mundo. Éxito, mujeres, poder, dinero, bienes, fama…. ¡una irrealidad absoluta!

Sin embargo, es una parte importante de nuestra vida psíquica, de nuestros pensamientos ¿no?. ¿Cuánto tiempo diario podemos dedicar a estos soliloquios?. ¿Eh?

El hombre, la realidad y los velos que se interponen entre ambos…

¿Qué quieres ser de mayor?

De niño y adolescente quería ser perfecto. Etica, estética, moral, intelectual, profesional, vital, emocional y no-sé-qué-más "mente" perfecto.

Perfecto, jódete con la palabra. ¿Qué es eso de ser perfecto?… que perfecto es una palabra muy grande, absoluta… y a veces no sabemos lo que queremos decir con ella. Me refiero a no equivocarme nunca, a hacerlo todo bien… no bien, sino de la mejor manera posible… a la primera, además… con rapidez… y hasta con "una cierta elegancia"

Ese objetivo te hace pivotar entre un desdeñoso sentimiento de superioridad y unos bajonazos de tres pares de cojones…. porque, claro, afortunadamente, desafortunadamente, desafortunadamente… (bueno, no sé) la realidad siempre está ahí para abofetearte

Dejo aparte hablar del largo camino al final del cual, y después de las suficientes bofetadas, "la humildad se adueñó de mi espíritu"… Ahora quiero pensar y escribir sobre por qué ¿por qué deseaba y creía alcanzable esa maravillosa mierdosa perfección?

Y entonces me acuerdo de los gritos que estallaban cada vez que hacía algo mal, los reproches, los "inútil, no vales para nada"… y vuelvo a rechinar los dientes… a odiar todo y a soñar con otro mundo.

Señor dios, grandísimo hijo de la gran puta, no dejes que cometa los mismos errores.