Avance de temporada: verano 2008

Domingo por la mañana. Aprovechando que hace sol, y aunque estoy un poco flojo del estómago, no quiero posponer un par de trabajos que tenía pendientes: pintar la puerta del gallinero (de marrón) y plantar un avellano.

Brocha y bote de pintura en mano, acompañado por los soliloquios de costumbre, me he puesto a la faena con el sol calentándome el cogote, hasta que la puerta, hecha con tres tableros de encofrar, se ha rendido a mis encantos. Parada técnica cuando la peque ha tocado la puerta y se ha manchado las manos. Maldición, comprobación de que no tengo ningún disolvente, consulta en Internet de algún remedio casero para limpiar el esmalte, y descubrimiento afortunado: el aceite de cocina lo hace perfectamente. Vuelta a la faena.

Más empuje ha necesitado el avellano. El inefable azadón requiere doblarse y golpear con fuerza hasta cavar un agujero lo bastante grande para enterrar el cepellón. Toco la tierra con las manos apartando los terrones y las hierbas, y mis uñas se ennegrecen. Plantar, rellenar de tierra, traer alguna más con la pala, y poner unas piedras por la parte de abajo para que al regar el agua no arrastre la tierra por la pendiente.

Al acabar me he sentado en la propia maceta del árbol, y he prendido un cigarrillo.

Bajo el sol, frente al avellano, con una gota de sudor caliente bajando por la frente, mientras descanso un poco y me alquitrano los pulmones, veo a mi hija que empecinadamente lanza y persigue una pelota. El sol y el amor caldean mi cuerpo y un par de pájaros que maldito si sé cómo se llaman ponen la BSO a la escena.

Este es el quinto árbol que planto -antes fueron tres arces y hace poco un limonero-, dentro de un mes y medio volveré a ser padre, pero este blog sigue renqueante.

Mientras recojo las herramientas pienso en lo poco que le queda a este invierno  y en que dentro de unos meses disfrutaré del sol y mis dos cachorros. Y he sentido la necesidad de contarlo.

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1 comment so far

  1. Zeltia on

    y por qué será.

    y que cosas tan básicas y algo primitivas (como plantar un árbol y ver correr a tu hija, arreglar “la cabaña”)pueden hacer de una mañana algo especial.
    tan lejos estamos de nuestra naturaleza.


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